Escribo este artículo solamente pensando en el club que está revolucionando el ambiente futbolístico del momento. Instituto Atlético Central Córdoba. Propios y extraños lo sindican como el equipo que mejor juega en el fútbol argentino. Periodistas, jugadores, hinchas, no hinchas, todos opinan lo mismo. Y no es para menos, la realidad marca, por un lado, que el equipo tiene asimilado lo que pretende su entrenador, y trata de llevarla a cabo siempre, sea cual sea el marcador, la mayoría de las veces le da resultado, las menos, no. Pero esta cruda realidad nos indica también, el pésimo momento por el que atraviesa el fútbol argentino, lo que hace que un equipo, medianamente aceitado, saque ventajas por sobre el resto, y que todos lo veamos como una bocanada de aire fresco para nuestro maltratado fútbol local, donde los resultados mandan, donde un DT siempre está supeditado a aquellos, independientemente si su proyecto es bueno o no.
Yo creo personalmente que la dirigencia de Instituto, sus hinchas, y todos los demás, no están exentos, sería bueno preguntarse, qué hubiera pasado si a Franco, con sus ideas revolucionarias que hoy todos festejan, como la de nunca revolear el balón, le hubiera costado un par de resultados, ¿seguirían apoyando o estarían puteando en la tribuna al entrenador?. Con los ojos cerrados, apuesto por la segunda opción.
Me imagino un escenario posible, aclaro antes que nada, no deseado por mí. Instituto, perseguido muy de cerca por sus escoltas, sufre pérdida de puntos en la recta final del torneo, lo que lo lleva a perder la punta, colocándose en el tercer lugar, con derecho a jugar una promoción.
Partidos de promoción ante un rival de la A, con desventaja deportiva, el equipo hace un buen papel, pero no lograr romper la paridad, el revalidante mantiene la categoría, y el equipo sensación, se queda sin nada, "penando" un año más en la segunda división del fútbol argentino. ¿Qué harán los dirigentes?, ¿soportarán la presión del entorno?, ¿mantendrán la confianza en un proyecto que llevó al club a ser tapa de diarios internacionales y nacionales, que le permitió valorizar a sus jugadores, que hizo vender a un pibe de 18 años con apenas una temporada en una cifra millonaria, pero que así y todo no cumplió con las expectativas exitistas y resultadistas?.
¿Preferirán los hinchas, esos que inundan Twitter con el HT #ElBarcelonaCordobés, bancar un DT con ideas claras, o preferirán a uno nuevo, con "experiencia" en la división, a armar un nuevo proyecto del cual ninguna certeza se tiene?. Lamentablemente, y viendo el accionar de los dirigentes del fútbol, y de Córdoba en particular, creo que si Franco no asciende, el revoleo se lo van a pegar a él, los que justamente hoy aplauden el exquisito trato de balón que propone el técnico.
Ojalá me equivoque, y que sea cual fuere el destino, se haga lo posible por mantener algo, que ha demostrado ser bueno, genuino, con armas limpias, sin discursos berretas ni vendehumo. Ojalá
ascienda Instituto, porque demostró en este campeonato que se puede jugar bien en cualquier cancha, no es amarrete ni especulador, y es, como dicen todos, el que mejor juega, pero en el fútbol hay factores que uno no puede controlar, y la taba se puede dar vuelta en el minuto final, lo que no puede darse vuelta es el criterio de los que dirigen y de los que hoy llenan el monumental.
Es tiempo de apoyar, hoy más que nunca. Salud Instituto, salud Darío Franco, el fútbol te lo agradece, alguien que no es hincha y va a la cancha a ver a tu equipo también. Ojalá en Instituto lo puedan ver
EL FUTBOLIZADO
jueves, 10 de mayo de 2012
lunes, 14 de marzo de 2011
Ganar como sea
Dentro del fútbol reina la hipocresía.Cansado de ver y leer a periodistas pregonando el lirismo del juego bonito. Esos que alaban a Menotti y a Cappa, son los mismos que denostan a un técnico cuando no gana en 4 fechas. Muchachos, saquemonos las caretas. No debe existir en el mundo, un DT que quiera jugar mal, mucho menos un jugador, no existe en el mundo, un hincha que pague una entrada para ver un bodrio, no existe nadie al que no le guste ver buen fútbol.
Ahora bien, preguntemos a ese DT, a ese jugador que prefieren, jugar bien, o bonito, y perder, o ganar. Y... hay que ganar muchachos, sino nos limpian a todos. Hasta en el campeonato interno del laburo pasa, vos querés ganar, y después, si se puede, jugar bien.
Preguntate vos, hincha apasionado, que peleás el campeonato o el descenso, pagarías una entrada sabiendo que tu equipo es lo menos vistoso de los últimos tiempos, pero que liquida los partidos siempre?, no te vas contento a tu casa con la victoria?, la respuesta es si. Los resultados traen tranquilidad, y con ellos seguramente se puede trabajar mejor, pero sin resultados, no hay nada que hacer, el DT se va, la hinchada putea, el periodista saca toda su mala leche, el vestuario se caldea.
Así que desmitifiquemos esta boludez, principalmente de los protagonistas, léase profesionales y periodistas, que nos quieren vender buzones, en la era del e-mail.
Ahora bien, preguntemos a ese DT, a ese jugador que prefieren, jugar bien, o bonito, y perder, o ganar. Y... hay que ganar muchachos, sino nos limpian a todos. Hasta en el campeonato interno del laburo pasa, vos querés ganar, y después, si se puede, jugar bien.
Preguntate vos, hincha apasionado, que peleás el campeonato o el descenso, pagarías una entrada sabiendo que tu equipo es lo menos vistoso de los últimos tiempos, pero que liquida los partidos siempre?, no te vas contento a tu casa con la victoria?, la respuesta es si. Los resultados traen tranquilidad, y con ellos seguramente se puede trabajar mejor, pero sin resultados, no hay nada que hacer, el DT se va, la hinchada putea, el periodista saca toda su mala leche, el vestuario se caldea.
Así que desmitifiquemos esta boludez, principalmente de los protagonistas, léase profesionales y periodistas, que nos quieren vender buzones, en la era del e-mail.
jueves, 15 de julio de 2010
España Campeón
Todo bien, pero como siempre sostengo, en el fútbol, se puede opinar de todo, a mí, ESPAÑA ME ABURRE.
lunes, 5 de julio de 2010
Qué me dejó el mundial
Amargura, tristeza, desazón, lágrimas, dolor, mucho dolor, de todo esto más que en los anteriores mundiales.
Quiero hacer de cuenta que no le encuentro explicación al porqué de tamaña amargura, pero íntimamente se porque es.
Fijar posiciones absolutas en todos los aspectos de la vida es, diría, casi suicida, y el fútbol no es la excepción, pero Maradona es una excepción, todo él lo es, sus actitudes, sus errores, sus aciertos, su vida, todo es salido del molde, por eso, también él hace que uno fije posición absoluta, o lo amás incondicionalmente o lo odiás de por vida.
Yo estoy del lado del amor incondicional, y se que esto puede nublar los pensamientos, pero aún conciente de ello trato de hacer el mayor de los esfuerzos para ver un poco más allá, no se si alguna vez lo lograré, pero mi visión es que con el diario del lunes todos somos técnicos.
De qué vale llorar sobre la leche derramada, hacer leña del árbol caído, analizar el esquema cuando el resultado está puesto. Pero quiero aclarar que esto no lo digo porque Maradona es el técnico, lo pienso así, sea quien sea el que esté en el banco.
Creo que la crítica se está circunscribiendo al entrenador, que, si bien es el responsable, pero como decía más arriba, con el resultado puesto, de la misma manera que se elogiaban las victorias precedentes. Me parece que el problemas es más amplio que un entrenador, que el esquema, que los jugadores, el fútbol argentino padece de "dirigentitis", palabra que acabo de inventar para explicar que el cáncer mayor de nuestro amado deporte son los dirigentes, que, sabiendo de la grandeza del 10, se esconden detrás de ella, soslayando cualquier tipo de responsabilidad que les pueda caber.
Señores periodistas, no llenen programas de televisión analizando cosas que ya no tienen arreglo, no añoren entrenadores, léase Pekerman, Bielsa, etc, al final de cuentas, el resultado obtenido fue el mismo de este mundial. No existen las recetas mágicas en el fútbol, y es eso lo que hace el deporte más hermoso del mundo, sino sería aburrido y predecible.
Todos podemos opinar, decir lo que pensamos, pero nadie tiene autoridad para decir, con el resultado puesto qué está bien y qué está mal.
Tratemos entre todos de buscar las causas de los problemas, puedo coincidir en que Maradona es una consecuencia de ellos, pero no es el culpable de este fracaso, sino sólo una pequeña parte del mismo, que ya tiene más de 20 años.
Grandes medios de la capital, con su ejército de periodistas aduladores del entrenador y los jugadores, ahora se rasgan las vestiduras diciendo que con tres delanteros era suicidarse, esos mismos que decían que el grupo era una maravilla, que este fútbol ofensivo era lo mejor y una cantidad de elogios inconcebible.
Pero ya está, el negocio es así, y es comprensible, hay que sumar puntos de rating y vender ejemplares, después no nos quejemos de las consecuencias, todos, entrenadores, futbolistas, dirigentes, periodistas e hinchas, tenemos nuestra parte de culpa, no nos escondamos detrás de la humanidad del más grande futbolista de la historia.
Quiero hacer de cuenta que no le encuentro explicación al porqué de tamaña amargura, pero íntimamente se porque es.
Fijar posiciones absolutas en todos los aspectos de la vida es, diría, casi suicida, y el fútbol no es la excepción, pero Maradona es una excepción, todo él lo es, sus actitudes, sus errores, sus aciertos, su vida, todo es salido del molde, por eso, también él hace que uno fije posición absoluta, o lo amás incondicionalmente o lo odiás de por vida.
Yo estoy del lado del amor incondicional, y se que esto puede nublar los pensamientos, pero aún conciente de ello trato de hacer el mayor de los esfuerzos para ver un poco más allá, no se si alguna vez lo lograré, pero mi visión es que con el diario del lunes todos somos técnicos.
De qué vale llorar sobre la leche derramada, hacer leña del árbol caído, analizar el esquema cuando el resultado está puesto. Pero quiero aclarar que esto no lo digo porque Maradona es el técnico, lo pienso así, sea quien sea el que esté en el banco.
Creo que la crítica se está circunscribiendo al entrenador, que, si bien es el responsable, pero como decía más arriba, con el resultado puesto, de la misma manera que se elogiaban las victorias precedentes. Me parece que el problemas es más amplio que un entrenador, que el esquema, que los jugadores, el fútbol argentino padece de "dirigentitis", palabra que acabo de inventar para explicar que el cáncer mayor de nuestro amado deporte son los dirigentes, que, sabiendo de la grandeza del 10, se esconden detrás de ella, soslayando cualquier tipo de responsabilidad que les pueda caber.
Señores periodistas, no llenen programas de televisión analizando cosas que ya no tienen arreglo, no añoren entrenadores, léase Pekerman, Bielsa, etc, al final de cuentas, el resultado obtenido fue el mismo de este mundial. No existen las recetas mágicas en el fútbol, y es eso lo que hace el deporte más hermoso del mundo, sino sería aburrido y predecible.
Todos podemos opinar, decir lo que pensamos, pero nadie tiene autoridad para decir, con el resultado puesto qué está bien y qué está mal.
Tratemos entre todos de buscar las causas de los problemas, puedo coincidir en que Maradona es una consecuencia de ellos, pero no es el culpable de este fracaso, sino sólo una pequeña parte del mismo, que ya tiene más de 20 años.
Grandes medios de la capital, con su ejército de periodistas aduladores del entrenador y los jugadores, ahora se rasgan las vestiduras diciendo que con tres delanteros era suicidarse, esos mismos que decían que el grupo era una maravilla, que este fútbol ofensivo era lo mejor y una cantidad de elogios inconcebible.
Pero ya está, el negocio es así, y es comprensible, hay que sumar puntos de rating y vender ejemplares, después no nos quejemos de las consecuencias, todos, entrenadores, futbolistas, dirigentes, periodistas e hinchas, tenemos nuestra parte de culpa, no nos escondamos detrás de la humanidad del más grande futbolista de la historia.
¿Cómo se titula la primera entrada de un blog?
Creo que hay infinitas razones por las cuales uno abre su propio Blog. Curiosidad por ver de que se trata esto de tener su propia página, egocentrismo, mercantilismo, cholulismo, y tantos etcéteras como razones encontremos.
Y yo no soy la excepción, abrí este espacio para decir lo que me parece, opinar de lo que más me gusta, el fútbol, hacerlo cuando lo crea conveniente, no cuando la vorágine de los calendarios futbolísticos lo impongan.
Fútbolizado estoy, creo que nací así, una malformación congénita diría alguno, no me interesa. Se que hay muchos que tienen esta enfermedad, ojalá hagamos terapia juntos, y que este sea un lugar ameno, lleno de futbolizados, lejos de los medios cholulos, y de los arlequines y carapintadas que toman las banderas y las cornetas cada cuatro años.
Fontanarrosa era un futbolizado, ojalá Dios me hubiera dotado de su genialidad, creo que en este cuento se sintetiza lo que siente un enfermo del fútbol, es un clásico y seguramente lo has visto muchas veces, pero a mí me pasa, que cada vez que me cruzo con este video, lo tengo que ver completo, porque soy así, estoy enfermo, estoy futbolizado, y esto no tiene cura.
Y yo no soy la excepción, abrí este espacio para decir lo que me parece, opinar de lo que más me gusta, el fútbol, hacerlo cuando lo crea conveniente, no cuando la vorágine de los calendarios futbolísticos lo impongan.
Fútbolizado estoy, creo que nací así, una malformación congénita diría alguno, no me interesa. Se que hay muchos que tienen esta enfermedad, ojalá hagamos terapia juntos, y que este sea un lugar ameno, lleno de futbolizados, lejos de los medios cholulos, y de los arlequines y carapintadas que toman las banderas y las cornetas cada cuatro años.
Fontanarrosa era un futbolizado, ojalá Dios me hubiera dotado de su genialidad, creo que en este cuento se sintetiza lo que siente un enfermo del fútbol, es un clásico y seguramente lo has visto muchas veces, pero a mí me pasa, que cada vez que me cruzo con este video, lo tengo que ver completo, porque soy así, estoy enfermo, estoy futbolizado, y esto no tiene cura.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)